
Un día, mi vecina, la Sra. Ayano, me invitó a cenar... "Sabes, en realidad mi marido llegará a casa un poco temprano hoy. Y dijo que quería agradecerte por toda tu ayuda habitual... Entonces te preguntó si te gustaría cenar con nosotros esta noche." Esa noche comí y bebí con la Sra. Ayano y su esposo... Luego su marido se emborrachó y se desmayó.