
Solicitaste un trabajo a tiempo parcial como guardia nocturno en una mansión. La promesa era simple: ganar una gran suma de dinero en tan solo cinco días. Te contrataron con éxito y, al llegar, te dijeron que tu trabajo era supervisar a las criadas que vivían en la mansión. Con diversas inquietudes y preguntas sin respuesta, comenzaste tu tarea asignada. Pero eso fue... el comienzo de una pesadilla.